Concordia de los evangelios
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mapa Sección 4: Segunda pascua en Jerusalén y segunda misión galilea: el Sermón de la montaña (Mar 28 - May 28)

Jesús interrumpe su primera misión Galilea para asistir a la segunda pascua en Jerusalén (Mar 28). Allí cura un paralítico en Sábado y crece la enemistad de los fariseos. Anuncia la resurrección y se proclama enviado del Padre.
Al volver a Galilea, lo increpan porque sus discípulos espigan en Sábado (Abr 28). La cuestión se agrava cuando cura a un manco en Sábado, y los fariseos tratan de matarlo.
Jesús se retira y comienza su segunda Misión Galilea, realizando curaciones, expulsión de demonios y ocasionando el entusiasmo del pueblo (Mayo 28)
Tras elegir los doce apóstoles, sobre un monte cercano al mar de Galilea proclama el Sermón de la montaña. Este compendio de la Ley Nueva, se abre con las ocho bienaventuranzas; compara la vocación apostólica con la sal y la luz; señala la relación entre la ley antigua y la ley nueva; exhorta a la reconciliación con el enemigo, a cuidar la pureza ("Si tu ojo te es ocasión de pecado..."), rechaza el divorcio y los juramentos; enseña cómo dar limosna y cómo orar (el Padrenuestro); exhorta a perdonar y a ayunar sin ostentación. Contra la solicitud terrena, aconseja buscar los tesoros del cielo y tomar ejemplo de los lirios del campo y las aves del cielo. Previene contra el juicio temerario ("la paja en el ojo ajeno"), contra el celo imprudente ("No arrojar perlas a los cerdos") y contra la mala oración ("llamad y se os abrirá"). Aconseja entrar por el camino angosto, enseña a distinguir los falsos profetas ("Por sus frutos los conoceréis") y la necesidad de las obras de fe. El sermón termina con la parábola del hombre que edificó la casa sobre piedra.
Al volver a Cafarnaúm, sucede la curación del siervo del centurión ("Señor, yo no soy digno de que entres a mi casa...") y Jesús lo alaba por su fe (Mayo 28).

cronologia
  Mateo Marcos Lucas Juan
#Segunda pascua en Jerusalén
arriba #Curación del paralítico en Sábado
geografia
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      versiculo previo5:1 Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
5:2 Hay en Jerusalén, junto a la Probática, una piscina que se llama en hebreo Betesda, que tiene cinco pórticos.
5:3 En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua.
5:4 Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera.
5:5 Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
5:6 Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: «¿Quieres curarte?»
5:7 Le respondió el enfermo: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.»
5:8 Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda.»
5:9 Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. Pero era sábado aquel día.
5:10 Por eso los judíos decían al que había sido curado: «Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.»
5:11 El le respondió: «El que me ha curado me ha dicho: Toma tu camilla y anda.»
5:12 Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?»
5:13 Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar.
5:14 Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: «Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor.»
5:15 El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
arriba #La resurrección. Jesús Juez

      5:16 Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.
5:17 Pero Jesús les replicó: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo.»
5:18 Por eso los judíos trataban con mayor empeño de matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose a sí mismo igual a Dios.
5:19 Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: «En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo.
5:20 Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis.
5:21 Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.
5:22 Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo,
5:23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado.
5:24 En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.
5:25 En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.
5:26 Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo,
5:27 y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre.
5:28 No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz
5:29 y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.
5:30 Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
arriba #El testimonio del Padre

      5:31 «Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido.
5:32 Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí.
5:33 Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad.
5:34 No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis.
5:35 El era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz.
5:36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.
5:37 Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro,
5:38 ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que El ha enviado.
5:39 «Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí;
5:40 y vosotros no queréis venir a mí para tener vida.
5:41 La gloria no la recibo de los hombres.
5:42 Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios.
5:43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis.
5:44 ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?
5:45 No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza.
5:46 Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí.
5:47 Pero si no creéis en sus escritos, cómo vais a creer en mis palabras?»versiculo siguiente
arriba #De vuelta a Galilea: Espigando en Sábado
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versiculo previo12:1 En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas.
12:2 Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.»
12:3 Pero él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban,
12:4 cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes?
12:5 ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa?
12:6 Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo.
12:7 Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa.
12:8 Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»
versiculo previo2:23 Y sucedió que un sábado, cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas.
2:24 Decíanle los fariseos: «Mira ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?»
2:25 El les dice: «¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre,
2:26 cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?»
2:27 Y les dijo: «El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado.
2:28 De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.»
versiculo previo6:1 Sucedió que cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos.
6:2 Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?»
6:3 Y Jesús les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban,
6:4 cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?»
6:5 Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado.»
 
arriba #Curación de un manco
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12:9 Pasó de allí y se fue a la sinagoga de ellos.
12:10 Había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le preguntaron si era lícito curar en sábado, para poder acusarle.
12:11 El les dijo: «¿Quién de vosotros que tenga una sola oveja, si ésta cae en un hoyo en sábado, no la agarra y la saca?
12:12 Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por tanto, es lícito hacer bien en sábado.»
12:13 Entonces dice al hombre: «Extiende tu mano.» El la extendió, y quedó restablecida, sana como la otra.
3:1 Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada.
3:2 Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle.
3:3 Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio.»
3:4 Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban.
3:5 Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» El la extendió y quedó restablecida su mano.
6:6 Sucedió que entró Jesús otro sábado en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca.
6:7 Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle.
6:8 Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: «Levántate y ponte ahí en medio.» El, levantándose, se puso allí.
6:9 Entonces Jesús les dijo: «Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla.»
6:10 Y mirando a todos ellos, le dijo: «Extiende tu mano.» El lo hizo, y quedó restablecida su mano.
 
#Los fariseos deciden matarlo

12:14 Pero los fariseos, en cuanto salieron, se confabularon contra él para ver cómo eliminarle.
3:6 En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.versiculo siguiente
6:11 Ellos se ofuscaron, y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.versiculo siguiente
 
arriba #La profecía de Isaías: "Mi Siervo no disputará ni gritará..."
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12:15 Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos.
12:16 Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran;
12:17 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías:
12:18 He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones.
12:19 No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz.
12:20 La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio:
12:21 en su nombre pondrán las naciones su esperanza. versiculo siguiente
     
arriba #Curaciones, expulsión de demonios y entusiasmo del pueblo
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  versiculo previo3:7 Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea,
3:8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él.
3:9 Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran.
3:10 Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle.
3:11 Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»
3:12 Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.
versiculo previo6:17 Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón,
6:18 que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados.
6:19 Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.versiculo siguiente
 
arriba #Elección de los doce apóstoles
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versiculo previo10:1 Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.
10:2 Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan;
10:3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo;
10:4 Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó.versiculo siguiente
3:13 Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron donde él.
3:14 Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
3:15 con poder de expulsar los demonios.
3:16 Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro;
3:17 a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno;
3:18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo
3:19 y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.versiculo siguiente
versiculo previo6:12 Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios.
6:13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles.
6:14 A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé,
6:15 a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes;
6:16 a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.versiculo siguiente
 
#Sermón de la montaña
arriba #Las Bienaventuranzas
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versiculo previo5:1 Viendo la multitud, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron.
5:2 Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
5:3 «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
5:4 Bienaventurados los mansos, porque poseerán en herencia la tierra.
5:5 Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán saciados.
5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
5:8 Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios.
5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
5:10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
5:11 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.
5:12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas antes de vosotros.
  versiculo previo6:20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
6:21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
6:22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.
6:23 Alegráos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
6:24 «Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.
6:25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.
6:26 ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.versiculo siguiente
 
arriba #Vocación apostólica: la sal

5:13 «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal pierde su sabro, ¿con qué se la salará? Para nada sirve ya, sino para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.
versiculo previo9:50 Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros.»versiculo siguiente
versiculo previo14:34 «Buena es la sal; mas si también la sal se desvirtúa, ¿con qué se la sazonará?
14:35 No es útil ni para la tierra ni para el estercolero; la tiran afuera. El que tenga oídos para oír, que oiga.»versiculo siguiente
 
arriba #Vocación apostólica: la luz

5:14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte.
5:15 Ni tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.
5:16 Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.versiculo siguiente
     
#La ley antigua y la ley nueva
arriba #a. Cumplimiento de la ley antigua. "El cielo y la tierra pasarán..."

versiculo previo5:17 «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
5:18 En verdad os digo: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo se cumpla.
5:19 Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.
5:20 «Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
  versiculo previo16:16 «La Ley y los profetas llegan hasta Juan; desde ahí comienza a anunciarse la Buena Nueva del Reino de Dios, y todos se esfuerzan con violencia por entrar en él.
16:17 «Más fácil es que el cielo y la tierra pasen, que no que caiga un ápice de la Ley.versiculo siguiente
 
arriba #b. Reconciliación: "Ponte en paz con tu enemigo"

5:21 «Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y el que mate será reo ante el tribunal.
5:22 Pues yo os digo: Todo aquel que se irrita contra su hermano, será reo ante el tribunal; el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.
5:23 Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
5:24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.
5:25 Ponte enseguida en paz con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te pongan en la cárcel.
5:26 En verdad te digo, que no saldrás de allí sin que hayas pagado hasta el último centavo.
     
arriba #c. Adulterio en el corazón. "Si tu ojo te es ocasión de pecado..."

5:27 «Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio.
5:28 Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
5:29 Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.
5:30 Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.
     
arriba #d. Divorcio

5:31 «También se dijo: El que repudie a su mujer, le dará acta de repudio.
5:32 Pues yo os digo: El que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que toma a una mujer repudiada, comete adulterio.
     
arriba #e. Juramentos "Sí, sí. No, no"

5:33 «Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos.
5:34 Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios,
5:35 ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey.
5:36 Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro.
5:37 Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que lo que pasa de aquí viene del Maligno.
     
arriba #f. Amor al enemigo "La otra mejilla"

5:38 «Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
5:39 Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra:
5:40 al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;
5:41 y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.
5:42 A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
5:43 «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
5:44 Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?
5:47 Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?
5:48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre del cielo.versiculo siguiente
  versiculo previo6:27 «Pero yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien,
6:28 bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen.
6:29 Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
6:30 A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames.versiculo siguiente
versiculo previo6:32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman.
6:33 Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto!
6:34 Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente.
6:35 Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los ingratos y los perversos.
6:36 «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.versiculo siguiente
 
#La pureza por las buenas obras
arriba #a. Cómo dar limosna "Que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha"

versiculo previo6:1 «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre del cielo.
6:2 Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas proclamando como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.
6:3 Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha;
6:4 así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
     
arriba #b. Cómo orar bien "En lo secreto"

6:5 «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga.
6:6 Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
6:7 Y al orar, no habléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados.
6:8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
     
arriba #c. El Padrenuestro

6:9 «Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre;
6:10 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
6:11 Nuestro pan cotidiano dánoslo hoy;
6:12 y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
6:13 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
  versiculo previo11:1 Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»
11:2 El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
11:3 danos cada día nuestro pan cotidiano,
11:4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.»versiculo siguiente
 
arriba #d. Perdonar

6:14 «Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre del cielo;
6:15 pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.
     
arriba #e. Ayunar sin ostentación

6:16 «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga.
6:17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
6:18 para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.versiculo siguiente
     
#La solicitud terrena
arriba #a. Los tesoros del cielo "Donde esté tu tesoro estará tu corazón"

versiculo previo6:19 «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban.
6:20 Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben.
6:21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
     
arriba #b. La intención pura "Si tu ojo está limpio..."

6:22 «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;
6:23 pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!
     
#c. Los dos señores "No se puede servir a Dios y a las riquezas"

6:24 Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.
  versiculo previo16:13 «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.»versiculo siguiente
 
arriba #d. No preocuparse por el mañana: Los lirios del campo y las aves del cielo

6:25 «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
6:26 Mirad los pájaros del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre del cielo los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?
6:27 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida?
6:28 Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Aprended de los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan;
6:29 pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos.
6:30 Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe?
6:31 No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos?
6:32 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso.
6:33 Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
6:34 Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. A cada día le basta su propio afán.versiculo siguiente
     
#Consejos de Cristo:
arriba #a. Contra el juicio temerario: La paja en el ojo ajeno

versiculo previo7:1 «No juzguéis, para que no seáis juzgados.
7:2 Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá.
7:3 ¿Cómo es que ves la paja que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?
7:4 ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que te saque la paja del ojo", teniendo una viga en el tuyo?
7:5 Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano.
  versiculo previo6:37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados.
6:38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.»
6:39 Les añadió una parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
6:40 No está el discípulo por encima del maestro. Todo el que esté bien formado, será como su maestro.
6:41 ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?
6:42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo", no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.versiculo siguiente
 
#b. Contra el celo imprudente: No arrojar perlas a los cerdos

7:6 «No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.
     
arriba #c. Contra la mala oración "Buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá"

7:7 «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
7:8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
7:9 ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra;
7:10 o si le pide un pez, le dé una culebra?
7:11 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!
  versiculo previo11:9 Yo os digo: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
11:10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
11:11 ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra;
11:12 o, si pide un huevo, le da un escorpión?
11:13 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»versiculo siguiente
 
#d. La regla de oro

7:12 «Entonces, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
  versiculo previo6:31 Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente.versiculo siguiente
 
arriba #e. La puerta y el camino angosto

7:13 «Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella;
7:14 mas ¡qué estrecha la puerta y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.
     
arriba #f. Contra los falsos profetas: "Por sus frutos los conoceréis"

7:15 «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos?
7:17 Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos.
7:18 Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos.
7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego.
7:20 Así que por sus frutos los reconoceréis.
  versiculo previo6:43 «Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno.
6:44 Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas.
6:45 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.
 
arriba #g. Necesidad de obras de fe "No decir 'Señor, Señor', sino hacer la voluntad del Padre"

7:21 «No todo el que me diga: "Señor, Señor" entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.
7:22 Muchos me dirán aquel Día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?"
7:23 Y entonces les declararé: "¡Jamás os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad!"
  6:46 «¿Por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo?
 
arriba #El dueño de casa prudente: edificar sobre piedra

7:24 «Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca:
7:25 cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.
7:26 Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena:
7:27 cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa; y ella cayó, y fue grande su ruina.»
  6:47 «Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante:
6:48 Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada.
6:49 Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.»versiculo siguiente
 
arriba #Efectos del sermón de la montaña

7:28 Y sucedió que cuando acabó Jesús estos discursos, la gente quedaba asombrada de su doctrina;
7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas de ellos.versiculo siguiente
     
arriba #Curación del siervo del centurión "Señor, yo no soy digno de que entres a mi casa..."
geografia
cronologia cronologia
versiculo previo8:5 Al entrar en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó
8:6 diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.»
8:7 Dícele Jesús: «Yo iré a curarle.»
8:8 Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano.
8:9 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.»
8:10 Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.
8:11 Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos,
8:12 mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.»
8:13 Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.» Y en aquella hora sanó el criado.versiculo siguiente
  versiculo previo7:1 Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm.
7:2 Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste.
7:3 Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo.
7:4 Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: «Merece que se lo concedas,
7:5 porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.»
7:6 Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo,
7:7 por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado.
7:8 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.»
7:9 Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.»
7:10 Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.versiculo siguiente
 
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Concordia de los evangelios
 
Realizado por: Hernán J. González
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Ultima revisión: Nov-2004